El año está terminando, las clases ya se han suspendido. Es buen tiempo para ordenar el taller, los papeles y la obra guardada. Revisando el desorden, veo que fácil es, al menos en mi caso, juntar un montón de cosas inútiles que van llenando el lugar de trabajo.
Así que durante este tiempo habré de seleccionar lo que tengo en el taller. También es un tiempo maravillosos para dibujar, dibujar cualquier cosa, aquello que atrae la atención. Para mi el dibujo ha sido una constante, aunque este último año lo he olvidado un poco. Pero cuando empiezo a bocetar con mi lápiz o pluma, me pierdo, el tiempo vuela.
Si es cierto que la atención es lo que lo salva a uno de perderse en la locura, de volver a la salud mental, entonces este año que viene lo quiero dedicar al dibujo de una manera particular. Volver a salir a los pequeños espacios de naturaleza que quedan en medio de la ciudad y observar, y dibujar. Dibujar a mis perros, amis amigos, a mis hijos y a mi esposa. Dibujar las tantas cosas que se coleccionan porque son hermosas y "habrá que dibujarlas". Dibujar mi rostro, mi persona, mis sueños.
Ruizlimón.